(«El programa comunista» ; N° 15 ; Agosto - Octubre de 1974)
Nota de aclaración política sobre el artículo "Crisis y Revolución"
En «programme communiste» n.º 62 (marzo-mayo de 1974) y en «il programa comunista» n.º 14 de julio de 1974, se publicó el artículo: «Crisis y revolución», reproducido posteriormente también en el n.º 15 (agosto-octubre de 1974) de la revista El Programa Comunista. Es necesario criticar este artículo.
No podemos sino remitirnos a la rectificación que ya hicimos en el n.º 57, octubre-diciembre de 1973, de la revista teórica del partido «Programme communiste», dedicada al «trotskismo», de la que, a continuación, reproducimos los primeros párrafos:
«Este número, dedicado a una crítica del «trotskismo», fue retirado de la distribución poco después de su publicación; los errores que contiene impedían sostener una crítica sólida del movimiento trotskista, convirtiéndolo en un elemento no de claridad, sino de confusión. No obstante, lo ponemos a disposición de los internautas indicando, obviamente, cuáles eran esos errores.
«El error inicial consiste en hacer creer que existía una teoría, un programa o, al menos, una orientación orgánica y unitaria, el «trotskismo histórico», que habría existido en el período posterior a las primeras actividades políticas de Trotsky a principios del siglo XX, y que caracterizaría aún hoy a los distintos grupos trotskistas.
«En realidad, el «trotskismo» fue una invención polémica de la dirección del partido ruso y de la Internacional tras la muerte de Lenin, con el fin de desacreditar las críticas de Trotsky contra la política seguida tanto en el plano nacional como internacional. Bordiga escribía en el artículo «La cuestión Trotsky» (1925), que no se puede equiparar la actividad de Trotsky antes de la revolución, que se situaba más bien a la derecha, con la de aquel momento en el que se situaba a la izquierda, sin tener en cuenta el período de la revolución y de la guerra civil en el que Trotsky dio muestras de la mayor coherencia política marxista. Si en el último período de su actividad política, en la lucha contra las devastaciones del estalinismo, Trotsky cometió graves errores, fueron en realidad la forma agravada, por la presión de una situación terriblemente contrarrevolucionaria, de los errores cometidos por la Internacional, y no el resultado de un « trotskismo» sui generis. El método utilizado en el n.º 57 de la revista teórica del partido está en clara contradicción con el método materialista e histórico seguido en los distintos textos del partido, como por ejemplo en «Bilan d’une révolution» (Programme Communiste n.º 40-41-42, octubre de 1967-junio de 1968); esa es la razón por la que el método utilizado en el n.º 57 no solo no permite explicar la trayectoria contradictoria de un militante «entre los más dignos de estar al frente del partido revolucionario» (Bordiga, ibídem) y que es capaz de escribir páginas marxistas incluso en sus peores textos, sino que tampoco permite extraer todas las lecciones de ese período de derrota proletaria y de reacción burguesa desenfrenada.
« Por otra parte, si bien existe claramente un vínculo entre las posiciones erróneas adoptadas por Trotsky en los años treinta y el abandono de las orientaciones de clase por parte del movimiento trotskista tras la Segunda Guerra Mundial, es políticamente erróneo considerar este último el simple heredero del primero; los trotskistas tuvieron que romper con el Trotsky marxista y revolucionario para convertirse, bajo la presión de fuerzas vinculadas a la conservación social, en lo que irremediablemente se han convertido: en partidarios del reformismo contrarrevolucionario».
En el artículo «Crisis y revolución», hacia el final, se hace referencia a un artículo de Trotsky de 1934 (en Nos tâches politiques, París 1970, pp. 249-251) en memoria de Rosa Luxemburg:
«¡Cuántos esfuerzos y abnegación han dedicado, desde la guerra mundial en adelante, las masas trabajadoras de todos los países civilizados o semicivilizados! No se puede encontrar un precedente en toda la historia de la humanidad. En esta guerra, Rosa Luxemburg tenía toda la razón frente a los filisteos, los caporales y los imbéciles del conservadurismo burocrático “coronados de victorias”, que marchaban recto por su camino. Pero precisamente el desperdicio de estas energías inconmensurables crea un terreno favorable a la gran depresión en el seno del proletariado [...]. Se puede decir sin exageración alguna: la situación mundial viene determinada por la crisis de dirección del proletariado. El campo del movimiento obrero sigue bloqueado por los poderosos escombros de las viejas organizaciones en quiebra. Tras los innumerables sacrificios y las decepciones sin fin, al menos la mayor parte del proletariado europeo se ha replegado sobre sí mismo».
A modo de comentario sobre esta cita, en lugar de criticar la tesis de la «crisis de dirección del proletariado», en el artículo se escribe:
«A cuarenta años de distancia, debemos tener el valor de decir que, por muy grande y profunda que sea la crisis del mundo capitalista, nunca lo es tanto como la crisis de dirección del movimiento proletario: esta no afecta solo a «la mayor parte», sino a la inmensa mayoría».
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