Del «Llamamiento al proletariado de las dos Américas» del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista
(Noviembre 1920 - Extractos)
( Suplemento Venezuela N° 28 de «El programa comunista» N° 56 ; Febrero de 2026 )
Cuatro meses después del II Congreso de la Internacional Comunista, verdadero acto fundacional del Partido Mundial de la Revolución Proletaria, el Comité Ejecutivo de la Internacional lanzó este «llamamiento» al proletariado americano. Más de un siglo después, los principios y objetivos formulados en él para la revolución americana y mundial conservan toda su fuerza y actualidad. Fuente: L'Internationale Communiste n.º 15, enero de 1921, pp. 3307 y ss.
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« Compañeros,
En el momento actual de la revolución mundial, la clase obrera tiene como tarea primordial la de prepararse espiritual y materialmente para la conquista revolucionaria del poder, para el derrocamiento del capitalismo y del imperialismo.
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Para llevarla a cabo, la International debe unificar la lucha revolucionaria de los obreros del mundo entero ; debe ligar cada fase de esta lucha a las fases ulteriores, debe formular los objetivos generales y la táctica general de la revolución. Esta lucha no es nacional, sino internacional. La lucha de los obreros contra el imperialismo es una guerra civil que se transforma necesariamente en una lucha abierta y armada por el poder. La Internacional Comunista es el Estado Mayor de esta guerra civil y de la revolución mundial. Trabajadores de ambas Américas, nos dirigimos directamente a vosotros porque vuestra tarea es de la más alta importancia para la revolución mundial. Solamente vuestra victoria puede asegurar el triunfo definitivo de la revolución mundial. El derrocamiento del imperialismo yanqui (el más poderoso y feroz de todo el mundo, baluarte extremo del capitalismo internacional) por los trabajadores de los Estados Unidos y de la América Latina será la fase decisiva de la revolución mundial.
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1. El imperialismo estadounidense y la revolución mundial
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La destrucción del imperialismo es la condición sine qua non de la revolución mundial. En la misma medida que el imperialismo, la revolución se centraliza cada vez más en los Estados Unidos. Y así como el imperialismo yanqui se vuelve un factor decisivo del imperialismo mundial, la revolución americana jugará un papel decisivo en el desenlace de la revolución mundial.
¡Trabajadores de las dos Américas, ésta es la tarea que la historia os asigna! Es precisamente a la realización de esta tarea que la Internacional Comunista os llama. De esta tarea depende no sólo vuestra propia emancipación, sino también la emancipación definitiva de los trabajadores del mundo entero.
2. Sudamérica, base colonial del imperialismo estadounidense
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En realidad la América Latina es una posesión colonial de los Estados Unidos, fuente de materias primas, de mano de obra barata y, por consiguiente, de beneficios fabulosos. Su inmenso territorio aún sin explotar sirve de mercado a las máquinas y a los capitales norteamericanos, y de campo de explotación a los industriales norteamericanos.
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3. La Revolución Americana
El hecho de que el imperialismo americano reina sobre ambas Américas obliga a los representantes del movimiento revolucionario en los Estados Unidos y en la América Latina a considerar la revolución no solamente desde el punto de vista de su propio país, sino desde el punto de vista de la revolución en la dos Américas ; en una palabra, de la revolución americana.
Este planteamiento no es, de ninguna manera, un simple reconocimiento teórico del carácter internacional de la revolución proletaria. Ella debe expresar, por el contrario, la conciencia de una tarea más práctica e inmediata, la conciencia de la necesidad imperiosa de encarar al movimiento revolucionario de ambas Américas como un solo y mismo movimiento, unificado por el hecho de la dominación del imperialismo americano hecho que exige una lucha y objetivos comunes.
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El proletariado de los Estados Unidos no podrá vencer mientras no destroce la fuerza del imperialismo americano. Al mismo tiempo que está dirigido contra los propios opresores nativos, el movimiento revolucionario de la América Latina lo está también, pues, contra el imperialismo americano dominante. De esto resulta que es necesario que el proletariado revolucionario de los Estados Unidos apoye y ayude a las masas revolucionarias de la América Latina, no con resoluciones platónicas y con frases piadosas, sino con una acción activa y agresiva, con todos los medios a su alcance.
Asimismo, las masas trabajadoras de la América Latina deben marchar junto con el proletariado de los Estados Unidos en la lucha de este contra el imperialismo americano [...] No es posible la emancipación de las masas de la América Latina mientras la victoria no haya coronado su acción contra el imperialismo americano. Y esta lucha no es una lucha nacional de la América Latina contra los Estados Unidos, sino una acción de clase revolucionaria de los trabajadores de las dos Américas contra el imperialismo americano.
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5. Tareas revolucionarias urgentes en Sudamérica
Entre los pueblos de la América del sur se observa en este momento una gran confusión en el movimiento revolucionario y, al mismo tiempo, una fuerte aspiración revolucionaria. Ante todo, hay que acabar con esta confusión para dejar que la disposición revolucionaria de las masas se manifieste activamente en los carriles comunistas precisos.
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La tarea urgente y esencial consiste sobre todo en organizar en toda la América Latina un partido comunista resuelto y consciente, que posea una idea clara de sus objetivos. No se necesita para nada que este partido sea potente desde su formación ; lo importante es que tenga un programa claro y preciso, que haga una agitación resuelta en favor de los principios y de la táctica realmente revolucionaria, y que sea implacable en la lucha contra todos los que inducen las masas al error y las traicionan.
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Solamente con el concurso del partido comunista podrán ser introducidos en el movimiento latinoamericano la claridad y la honestidad revolucionarias. Sólo así el movimiento revolucionario de la América Latina podrá unificarse con el movimiento revolucionario de los Estados Unidos y con la Internacional Comunista, y dar a las masas latino americanas su legítimo puesto en el ejército de la revolución mundial.
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Los campesinos, oprimidos y engañados, deben despertar para la acción y la organización revolucionarias ; deben compenetrarse de la idea de que, para ellos, como para los obreros, la emancipación es imposible fuera de la unión con el proletariado revolucionario para la lucha común contra el capitalismo.
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La unión revolucionaria del campesinado pobre con el proletariado es una necesidad absoluta : sólo la revolución proletaria puede emancipar al campesinado destruyendo el poderío del Capital ; sólo la revolución agraria puede resguardar al proletariado del peligro de ser aplastado por la contrarrevolución.
El ejército, en América Latina, está compuesto en su mayoría de campesinos pobres óptimamente permeables a la agitación revolucionaria. Esta agitación debe ser conducida sistemáticamente con un espíritu revolucionario, unificando a los soldados, los obreros y los campesinos en una lucha conjunta contra los grandes terratenientes, los capitalistas y el gobierno.
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« La revolución en nuestro país, en conexión con la revolución proletaria en los Estados Unidos », he aquí la consigna del proletariado revolucionario y del campesinado pobre de la América del Sur.
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¡Trabajadores de ambas Américas, uníos! ¡La Internacional Comunista os llama a la acción!
¡Viva la revolución mundial! »
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